Tristeza
Nunca se va, sólo hasta que aparecen. La tristeza se convierte en la constante compañía de quienes lloran a las víctimas. Aún sirven en la mesa el plato de comida del que todavía no está, y con miles de lágrimas lo recuerdan sin cesar.
Nunca se va, sólo hasta que aparecen. La tristeza se convierte en la constante compañía de quienes lloran a las víctimas. Aún sirven en la mesa el plato de comida del que todavía no está, y con miles de lágrimas lo recuerdan sin cesar.
Zozobra
Todo es incierto, el futuro no está. El teléfono de repente se convierte en una extensión del cuerpo. Por si llaman, por si aparece, por si hay un mensaje que lo recuerde. Es agotador, es deprimente, la cabeza duele de tanto llorar, el cuerpo pronto no resistirá, pero hay que seguir, hay que luchar. En las calles, en la prensa, en la tv, en internet, en donde quepa, en donde se pueda incomodar.
Todo es incierto, el futuro no está. El teléfono de repente se convierte en una extensión del cuerpo. Por si llaman, por si aparece, por si hay un mensaje que lo recuerde. Es agotador, es deprimente, la cabeza duele de tanto llorar, el cuerpo pronto no resistirá, pero hay que seguir, hay que luchar. En las calles, en la prensa, en la tv, en internet, en donde quepa, en donde se pueda incomodar.
Búsqueda
“Dos meses han pasado, quizás tres. ¿Cómo así que ya ha pasado un año? Vamos a seguir buscando. Así sea para enterrar a mi muchacho, quiero ponerle flores en donde sea que esté, quiero que sepa que en la casa lo buscamos, que todavía lo esperamos”.
“Dos meses han pasado, quizás tres. ¿Cómo así que ya ha pasado un año? Vamos a seguir buscando. Así sea para enterrar a mi muchacho, quiero ponerle flores en donde sea que esté, quiero que sepa que en la casa lo buscamos, que todavía lo esperamos”.
Desespero
No les digan qué hacer. Ellas saben perfectamente como encontrarlos. Saben dónde pueden estar, lo que no saben es porqué no aparecen, eso es lo que las ensordece. No les digan que sus hijos están de rumba, porque hubieran llamado, se fueron sin avisar, y en contra de su voluntad, eso es lo que a las madres las atormenta en su libertad.
No les digan qué hacer. Ellas saben perfectamente como encontrarlos. Saben dónde pueden estar, lo que no saben es porqué no aparecen, eso es lo que las ensordece. No les digan que sus hijos están de rumba, porque hubieran llamado, se fueron sin avisar, y en contra de su voluntad, eso es lo que a las madres las atormenta en su libertad.
Vejez
Detrás de tantas historias, la parte más dolorosa es conocer los casos de las personas que esperan, incluso, por más de veinte años a sus familiares, amigos y seres queridos. Muchas madres envejecen firmes en la búsqueda, otros incluso mueren sin haber encontrado respuestas, es el precio que hay que pagar por vivir en el país que hasta ahora le está haciendo frente a la impunidad.
Detrás de tantas historias, la parte más dolorosa es conocer los casos de las personas que esperan, incluso, por más de veinte años a sus familiares, amigos y seres queridos. Muchas madres envejecen firmes en la búsqueda, otros incluso mueren sin haber encontrado respuestas, es el precio que hay que pagar por vivir en el país que hasta ahora le está haciendo frente a la impunidad.
Desolación
¿Dónde? Esta es la pregunta que más pesa alrededor del delito. Es lo que toda familia quiere contestar. Vivo o viva, muerto o muerta. “¿Dónde está mi hijo, mi hija, mi hermano, mi sobrina? ¿Dónde están? Quiero verlo. Queremos verla”.
¿Dónde? Esta es la pregunta que más pesa alrededor del delito. Es lo que toda familia quiere contestar. Vivo o viva, muerto o muerta. “¿Dónde está mi hijo, mi hija, mi hermano, mi sobrina? ¿Dónde están? Quiero verlo. Queremos verla”.
Un familiar que no llega a su casa esa noche, la incansable búsqueda de su paradero, para que vuelva a su hogar, o en su defecto, para darle cristiana sepultura. Situación que deja una infinita desolación.
Algún Día…
¿Cómo pasó? Conocer lo sucedido, oír relatos de testigos, ver las cámaras de seguridad de los alrededores, ofrecer millones de pesos en recompensa, y simplemente tener como única opción sentarse a esperar que aparezca. O hacer lo que hacen muchas personas: movilizarse, protestar, hacerse sentir, gritar, denunciar por todos los medios existentes la desaparición forzada de un ser querido. Porque nada las detiene, y nada las detendrá para que algún día puedan encontrar a su familiar.
¿Cómo pasó? Conocer lo sucedido, oír relatos de testigos, ver las cámaras de seguridad de los alrededores, ofrecer millones de pesos en recompensa, y simplemente tener como única opción sentarse a esperar que aparezca. O hacer lo que hacen muchas personas: movilizarse, protestar, hacerse sentir, gritar, denunciar por todos los medios existentes la desaparición forzada de un ser querido. Porque nada las detiene, y nada las detendrá para que algún día puedan encontrar a su familiar.
Angustia
¿Por qué? La constante angustia de resolver todas las dudas alrededor ¿Por qué él?, las miles de formas que existen para contarle a todo el mundo lo que pasó. Letreros, pancartas, plantones, ve latones, fotos, videos, movilizaciones en redes sociales. Todo cuenta, todo alcanza, nada sobra, todo es tan necesario, hasta los espacios de justicia y verdad.
¿Por qué? La constante angustia de resolver todas las dudas alrededor ¿Por qué él?, las miles de formas que existen para contarle a todo el mundo lo que pasó. Letreros, pancartas, plantones, ve latones, fotos, videos, movilizaciones en redes sociales. Todo cuenta, todo alcanza, nada sobra, todo es tan necesario, hasta los espacios de justicia y verdad.
Frustración
¿Qué pasó?
“¿Realmente quiero saber qué le pasó? Solo quiero que esté bien, que me lo entreguen sano y salvo. Por favor no le hagan nada, puedo conseguir la plata que necesiten”.
En la desaparición forzada no se conoce absolutamente nada del paradero de la víctima, no hay contacto de ningún tipo con sus victimarios, y esto hace más compleja y frustrante la búsqueda.
¿Qué pasó?
“¿Realmente quiero saber qué le pasó? Solo quiero que esté bien, que me lo entreguen sano y salvo. Por favor no le hagan nada, puedo conseguir la plata que necesiten”.
En la desaparición forzada no se conoce absolutamente nada del paradero de la víctima, no hay contacto de ningún tipo con sus victimarios, y esto hace más compleja y frustrante la búsqueda.

